¿Oferta básica vs. Oferta complementaria?
Es extraño que se utilicen todavía a este tipo de conceptos especialmente en el sector turismo, cuando son los prestadores de servicios y los teóricos especializados en economía o administración quienes más lo usan.
La oferta “básica” para el turismo ya no es tal y esta, es una realidad evidenciada en la experiencia de la cantidad de actores turísticos con quienes mantengo contacto. Claro no es una afirmación textual, más bien interpretativa. Pero es que seguir ofertando, si de un establecimiento de hospedaje hablamos, solamente una cama es una commodity, es algo ya muy común y hasta obvio,
Estos son tiempos en que la experiencia es la que realmente se vende al turista, una experiencia compuesta por el valor agregado de la prestación de servicios. ¿Acaso en una experiencia el turista le presta atención especial y constante a la cama? Hasta hace poco los establecimientos ofrecían descanso. Ahora ofrecen mucho más, ofrecen esa experiencia. Y conste que para ofrecer cualquier cosa se necesita sin duda demanda real, consumidores, sino no habría sentido. Tales demandantes, tales consumidores existen.
Es por ello que la oferta “complementaria” ha dejado de ser eso, complementaria, y la “básica” es mucho más grande aún que en otros tiempos. Encontrar un souvenir en la habitación, ofrecer un desayuno gratis el último día en que se queda el huésped, o regalar las toallas bordadas de la habitación hacen a la oferta del presente, sin que se incluya a tales en la factura, son ejemplos. Son detalles que no pueden ser rechazados, pero incluso si son rechazados amablemente jamás serán olvidados. Son pues estas y otro tipo de delicias, el fruto de la iniciativa creativa ejecutada por los recursos humanos que hacen a la que ya ha dejado de ser la oferta complementaria incluida en la prestación, pero no en el precio.
Ahora que si hago referencia a la oferta turística “complementaria” que se encuentra fuera del servicio contratado, y que es pagada por separado, la realidad es la misma. Pues filosóficamente es un tipo de oferta que emerge para facilitar la estancia del turista. Si sus gestores actúan respondiendo a la realidad, esta oferta debe también ser innovadora, competitiva y de calidad. Solo de esta forma tendrá sentido, pues así será demandada. De otra forma no, pues solo la oferta “complementaria” hoy más que nunca ha dejado de ser requerida.
Por ello, hacer referencia a oferta “complementaria” y a la “básica” en turismo es vacuo. La oferta “complementaria” ha dejado de ser solicitada, pues se ha fusionado a la oferta básica, y no, no me refiero a las promociones. Sino a productos servicios bien estructurados y mejor operados. Servicios que son demandados, consumidos y recomendados.
En el ayer quedo la oferta complementaria. Pues lo que es complementario para uno, es básico para otro. El turista de ayer se conformaba con la oferta básica de ayer. Las necesidades básicas del turista de hoy y de los segmentos y micro segmentos son otras.
Ahora ellos pueden encontrar buscando en Internet la oferta que buscan, y si no la encuentran la conforman tomando servicios por separado.
La oferta complementaria y la básica en conjunto hoy son la oferta del éxito. Por separado, la oferta del fracaso. ¿Si la experiencia es una porque la oferta aceptada no ha de ser una estableciendo convenios comerciales para que los presten coordinadamente los mejores?
En Bolivia no todos así lo entienden, pero hay quienes ya, si. Una alegría si tu eres uno de ellos, tú, amigo en el mundo, en Bolivia, actor turístico.
Hay seguro mucho que agregar o refutar en estas líneas, sabes que tienes las puertas abiertas para hacerlo. Pero lo que es si, en marketing un producto competitivo es aquel que ha pasado la fase de estructuración del producto servicio atendiendo las necesidades del segmento identificado en el mercado, y en el turismo estas ofertas bien combinadas permiten tal acabado. ¿Y que piensas tú? Adelante ;-). Vamos juntos... rompiendo paradigmas

















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